¿Carnaval de azulejos?
Y lo que nos falta ver
27 sabemos si triunfa

José Luís Loyo Ochoa
Febrero 7/07



Veracruz, Ver. MX. Ayer escribimos sobre la conquista de los peninsulares en aquel año mil quinientos, expusimos a ustedes como se aliaron a ellos los inconformes al dominio de esa otra raza que tampoco era oriunda de éstas tierras, los aztecas que llegaron, según algunos historiadores, atravesando el canal de Bering para hacerse amos de lo que hoy es México, la historia se repite y ahora de nueva cuenta vuelve México ha ser conquistado por hombres blancos y barbados.

Desafortunadamente es Veracruz por donde ayer entran aquellos conquistadores y por aquí mismo es por donde salen derrotados después de la Independencia que le pone fin al casi exterminio total de una raza que estaba mejor civilizada que la que nos vino ha conquistar, pruebas de la mejor civilización existen aún en lo que fuera una floreciente forma de vida que allá, en Europa, todavía no concebían esos que nos llegaron a conquistar por medio de la fuerza, pero sobre todo, gracias a que la traición siempre ha existido desde el inicio de la vida en el planeta tierra.

Hoy, los nuevos conquistadores hacen de Veracruz su zona de cuartel general, por y donde usted lo vea, los nuevos amos han hecho de la política toda una empresa que les genera esos empleos que como empresarios no han sido capaces de lograr consolidar, pero que, una vez incrustados en el quehacer político, han descubierto la veta de oro que el gambusino busca por toda su vida, con la diferencia de que el gambusino arriesga todo y ellos ni siquiera el prestigio ponen, dado que ese lo han perdido desde que fueron fracasados empresariales. No inventamos el hilo negro y tampoco estamos descubriendo el petróleo, les tenemos aquí en el puerto.

Pero ellos son lo nuevos amos, por lo mismo ponen las condiciones que quieren sin que exista alguna razón, ni lógica ni congruente para imponer sus caprichos, de tal forma que ahora, a unas fiestas que hasta ayer eran del pueblo, los nuevos amos le ponen condiciones que van más allá de cualquier acción que quepa en la política que ellos manejan, no la política como la podría entender quienes en verdad sepan de ella. LOS COLORES, según éstos señores, ahora el pueblo, esa parte de nuestra ciudadanía que forma la parte medular de una fiestas llamadas carnestolendas, las que se supone son para ese pueblo (las fiestas), ahora no podrán asistir con todos los colores que sus gustos prefieran, con la salvedad de que, de presentarse como quisieran sin acatar las disposiciones que imponen los amos del puerto, retirarán a los que contradigan sus ordenes, así de sencillo se las gastan éstos bisnietos de el conquistador Hernán Cortés , no hay vuelta de hoja, ellos mandan.
Y mientras, toda la ciudad, desde farolas hasta calles son pintadas con sus colores, solo nos falta que traten o quieran obligar a la ciudadanía a pintar sus casas de el color de su partido, la verdad, no debe de parecer descabellado el asunto, nuevos amos nuevas reglas, pero éstos ya exageran la nota por todo lo alto.

Venga usted amigo turista al puerto, traiga su auto recién salido del taller con todo el trabajo de suspensión echo a conciencia, para que en ese auto se pasee por las calles de nuestro amada ciudad, donde los cien mil baches son rellenados como las ollas de aluminio, donde lo que dejan son montículos que hacen las veces de esos columpios donde jugaba de niño, y si sopla el viento tenga usted cuidado de que la farola de uno de los semáforos no le vaya ha caer encima de su parabrisas, porque si le pasa eso no habrá a quien culpar y menos aún a quien cobrarle los gastos que le originen a sus vehículo, y ni que decir si sale usted o su familia lastimados, todo el gasto médico que ello origine habrá de correr por su cuenta.

ASI las cosas, sin lugar a dudas que ahora las fiestas carnestolendas habrán de ser las fiestas de NEGRO, qui´z ese color sea el único que los amos del puerto podrán permitirle al paseante sin que le origine ningún tipo de problema o prohibición para poder ir ha ver los paseos de carros alegóricos por al boulevard Ávila Camacho, sin duda alguna que los amos porteños, bisnietos de don Hernán Cortés habrán de ir a los paseos vestidos en TRAJES DE RANA, igualito al rey del cuento del traje de oro.

Y DEJEMOS A los amos porteños, vamos hasta la ciudad de los vientos, Chicago, IL donde un paisano nacido en el puerto de Veracruz espera que le apoyemos para ir de concejal al Ayuntamiento de aquella ciudad, usted que seguramente tiene algún amigo o pariente en aquellas tierras pídales que apoyen al paisano, que le ayuden a lograr llegar a ese puesto con la seguridad de que, de lograrlo, mucho apoyo nos habrá de brindar a todos los que tenemos la necesidad de aventurarnos en busca de mejores oportunidades para nuestras familias.

De nuestra parte esperamos poder partir muy pronto para tratar de poner nuestros granitos de arena en vías de ese logro, con la seguridad de que, e hacerse, mucho de lo que nuestro gobierno busca se podría lograr, puentes comerciales, estudios e intercambios de los mismos para nuestros educandos, becas para alumnos con ese deseo de estudiar distintas facetas de sus carreras, en fin, creo que, de lograrse el triunfo de un Alfredo Castillo sería mucho lo que desde aquí podríamos lograr para nuestro entorno en relación con aquella ciudad de los vientos.

Y mientras podemos desplazarnos y usted decide llamar a sus amigos o familiares, no olvide que nuestros correos están para tratar de servirle con todo gusto: loyocruceropolitico@yahoo.com.mx y loyocrucero@hotmail.com