José Luis Loyo Ochoa
Enero 09/06


Veracruz, ¿Museo de la ciudad?
¿Compromisos de campaña?



Veracruz, Ver. Cuando usted visita un museo en lo que piensa es encontrar; primero, quien lleve la guía de esa visita, es decir, alguien que sepa enseñarle e irle describiendo toda la historia que se supone habrá es ese recinto, desde datos que, como en el caso de nuestra ciudad y puerto existen desde la prehispánica hasta la época actual, e inclusive los folletos o crípticos que en forma impresa nos narren toda esa historia, y aquí en el puerto, se espera encontrarla tanto en nuestro idioma así como cuando menos en su traducción al idioma ingles. ¿Cierto o no que es lo menos en esa visita?.

Y bien, en la ciudad y puerto de Veracruz, donde se fundo el primer ayuntamiento en tierra firme continental, tenemos un museo, nuestro museo, pero, ese eterno pero de siempre, venga de visita a él y ¡OH decepción!, ya no existe absolutamente nada que pueda parecer a lo que antaño le hizo recibir el nombre de MUSEO DE LA CIUDAD, ahora, todo lo que usted puede encontrar es ausencia total de información, jóvenes que dedican su tiempo al vacilón y cotorreo entre ellos, servicios sin el menor vestigio de limpieza, vitrinas apolilladas y con telarañas pero sin nada de todo aquello que una vez nos enseñaron la historia prehispánica de nuestra historia rica en cultura y arte.

Pero no todo termina con esa ausencia de valores dignos de lo que pueda llamarse un MUSEO.

AHORA, el llamado museo es un negocio para unos cuantos, y estamos completamente seguros de que el alcalde Julen Rementería debe de ignorar el como vienen manejando en el aspecto de rentas y demás acciones inherentes los nuevos encargados del inmueble que, repetimos, se supone debe ser propiedad de todo el pueblo veracruzano y, por ser el primer ayuntamiento en tierra firme del continente Americano, propiedad de todo éste País llamado México.

¿Sabrá el alcalde que el museo se renta?, ¿Qué las rentas oscilan desde los 15 mil hasta los 25 mil pesos según se deje el cliente?, y aquí lo escabroso del asunto, si ese dinero entra limpio al tesoro del municipio?, amén del cobro que hacen los nuevos administradores a quien se los rentan cuanto hace al personal de apoyo, es decir, trabajadores del mismo ayuntamiento que se encarguen de la limpieza, acomodo y distribución de todo lo que se requiera para el desarrollo del evento para el que se rentó el inmueble, apoyos que tienen un costo de $600.00 por persona prestada para tal fin.

¿Sabrá el alcalde que los artistas locales que van al citado museo para amenizar los eventos no son dignos de recibir la remuneración correspondiente por sus presentaciones, pero que los extranjeros si reciben buenos sueldos por tales hechos?. ¿Qué quien renta el museos tiene que pagar aparte la limpieza, poner el alumbrado que requiera para el lucimiento de su evento?, ¿Qué la renta no lleva el compromiso de poner las sillas necesarias, mismas que tiene que llevar o alquilar a quienes esos nuevos administradores les indiquen, incluyendo el sistema de sonido que necesite?

AHORA bien, de los cobros por el personal de apoyo, personal que de darse son trabajadores que laboran en el ayuntamiento, éstos, los trabajadores que son del departamento de intendencia, no se les brinda un solo centavo de incentivo por ese trabajo que ellos, los nuevos administradores ya cobraron por la cantidad de los 600 pesos de cada uno de los trabajadores solicitados, dicho dinero irá a las arcas del erario municipal o quedará en los bolsillos de quines son los nuevos amos de ese nuestro otrora bello museo de la ciudad de Veracruz. La última persona que supimos contrató estos servicios del citado museo fue para un evento que giraba en tronos al gobierno del Estado.
De ahí nació nuestra curiosidad por investigar todo ese cúmulo de irregularidades vistas en ese día o noche del acto, cuando vimos a esa persona hecha un mar de nervios por todas esa anomalía en la que la administración del inmueble le dejaron el patio y baños del multicitado museo. Ausencia de administradores o personal responsable en el área, solamente empleados con sueldo miserable y sin la preparación adecuada para asistir a esa gente que eran los empresarios más prominentes no solamente de México, ya que la mayoría de ellos eran extranjeros, reduciéndose su campo solo al patio donde se desarrolló el ágape que se les brindó, y donde la persona que rentó el espacio se tuvo que llevar desde el mobiliario hasta el sonido que usaron los artistas que amenizaron el acto.

En esa investigación supimos que, cuando la señora esposa del alcalde, como titular del organismo del Desarrollo Integral de la Familia realizó su primer informe de actividades hizo su brindis en mal llamado MUSEO, ya en el acto los trabajadores de intendencia tuvieron que ir corriendo al lavado de los servicios sanitarios. Si eso le hacen a la primera dama porteña, ¿Que puede esperar cualquier hijo de pueblo?, pero no termina ahí todo el cúmulo de anomalías.

En la administración del hoy diputado federal, una persona que responde a los apellidos de Avila Camberos, toda la historia prehispánica que estaba en las vitrinas desapareció, nadie sabe y nadie supo jamás donde fueron ha parar todo ese acervo de cultura que daban constancia de la grandeza de nuestra raza. Pero no solamente el hoy diputado cometió aberraciones, el último pirata, perdón, se dice alcalde, que fue el Gutiérrez de Velasco, la banqueta que daba acceso al inmueble y que era un mosaico de códice prehispánico fue también desaparecido del área, ignorándose donde pudo ir ha parar esa estupenda cultura de nuestros ancestros.

SI para el momento usted ya tiene mal sabor de boca, deje decirle que falta aún más. Fungiendo de alcalde el Gutiérrez de Velasco se ordenaron un número de 15 pinturas de gran tamaño, algo así como de unos dos metros por tres y medio, a una pintora de nombre Martha Soto, lógicamente que esas pinturas deben de haber costado una millonada al erario municipal, pero a la llegada de estos nuevos amos del museo esas obras de arte fueron arrumbadas en el Recinto de la Reforma, y hasta el día de hoy nadie sabe que fin hayan tenido eso que costó al pueblo muchos billetes.

OJO CONTRALORÍA MUNICIPAL, urge una investigación a fondo del manejo del citado museo, debe de investigarse desde las facturas que se de ahí se envían hasta el pago de salarios extras por esos eventos que la administración cobra por aparte a los usuarios que rentan el inmueble. Urge que se investigue el porque no existe un archivo histórico que ayude al visitante para conocer toda la muy bella cultura que nuestro pueblo prehispánico contenía, urge que en ese lugar exista personal que pueda hablar cuando menos el idioma ingles, pero que dicho personal cobre sus sueldos en forma directa en el ayuntamiento, ya que, como vamos descubriendo, si se dejan al arbitrio de quienes le fungen como administradores, se corre el riesgo de quieran pagarles sueldos de trabajadores de la intendencia. Resumiendo al señor titular de la CONTRALORIA municipal, urge una exhaustiva y más que nada concienzuda auditoria a esos encargados del otrora bello y funcional Museo de la Ciudad.
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