José Luis Loyo Ochoa
Enero 02/06
¿Feliz año 2006 a México?
Gas, luz, agua, predial y….
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Veracruz, Ver. Iniciamos un año 2006, inicio que, acorde a las costumbres, nos obligaría a decirle a todos ustedes ¡FELIZ AÑO!, sin embargo la realidad nos ubica en otros términos, y no es pesimista ni amargura, pero creemos sinceramente que, expresarles un deseo de felicidad sonaría más ha burla y ha farsa, ya que, para el pueblo, éste inicio de año no pinta cual nos quieren hacer creer esos a los que nada les falta y si les sobra todo en forma abundante gracias que todo es de ellos merced a ser los amos del poder que en México brinda la casta divina de la política.
De más de cien millones de mexicanos que formamos ahora la población de éste País, más de un 60 por ciento estamos en pobreza extrema, personas que, si cubrimos el pago de la luz no podemos dar para la colegiatura de nuestros hijos, y si añadimos que no solamente existe el pago del fluido de la energía eléctrica, ya que, abordado el barco de la modernidad también requerimos del gas, del agua y, algunos de la gasolina, amén del predial para algunos que tenemos una chocita cayéndose, luego entonces vemos que, en éste año de HIDALGO, aunque los amos que mandan en el gobierno traten de negarlo, la cosa se pone peor que el color de hormiga, que dicho sea de paso no sabemos cual es ese color, pero en fin, el dicho es así, poner las cosas de ese color.
Aunque muchos de ustedes amigos lectores lo duden, en México aún existen sitios donde su gente, si bien les va, hacen una comida al día, y en muchos de esos sitios, quien tiene ese privilegio puede considerarse un ricachoncito del lugar, amén de que existen otros en donde, comiendo los hijos una telera fría mojada en agua tibia, el padre sale al campo para buscar alguna yerba o raíz que llevarse a la boca para mitigar un poco el hambre del día, con la satisfacción de haberle podido dejar a esos hijos el mendrugo de bolillo duro remojado con agua tibia. Triste cuadro pero es una realidad propia de éste nuestro pueblo Mexicano, misma que los que nos gobiernan tratan de disfrazar en esos sus muy huecos discursos que solamente llevan mentiras que el pueblo ya no cree.
Respóndase usted mismo si no se puede catalogar como burla el aumento salarial de 1 peso con los centavitos que ni siquiera llegan a la mitad del otro peso para ese salario mínimo del obrero, y sume los aumentos de más del cuatro por ciento a : gas, fluido eléctrico (luz), agua, predial y, para que no se queden nadie atrás, la cascada que habrá de desprenderse acompañando a esos aumentos de todos los energéticos señalados, cascada que habrá de dejar al pueblo no en la miseria, misma en la que se encuentra desde hace mucho tiempo, sino al borde mismo de un suicidio que, sin armas solo podría ser colgándose de una rama. Muy penosa la comparación por no decir babosa, pero es que nuestra impotencia ante tanto atropello nos deja ya sin palabras ni letras para expresar nuestro sentir, resulta una lástima que la censura marcada por nosotros mismos nos impida decir esa palabras alvaradeñas que en mucho ayudan al desahogo en momentos como éstos.
El caso es que, inicio de año nos obliga, pero la realidad que vivimos es tan cruel y lacerante que no podemos hacernos partícipes de una comparsa de burla generalizada, es decir, no debemos ni por el elemental asomo de sinvergüencería hacernos cómplices de toda esa caterva de pillos auto llamados políticos, pero que en la triste realidad son unos vivales que han sabido subirse al cuerno de la luna para saquear a un pueblo acostumbrado a ir de conquista en conquista, y lamentablemente ese es el pueblo nuestro, el mexicano, que todo parece indicarnos que nos sabemos caminar solos.
Humildemente les pedimos disculpas, el espacio de inicio de año no es ni por asomo el espacio que debería ser el primero de los que, si seguimos con vida, debemos de presentar a ustedes, pero todos esos aumentos que vienen a dar el tiro de gracia a mi pueblo mexicano no nos deja otras forma para poder expresarnos, una realidad que esos que viven en la opulencia y abundancia que les da el poder de la política, poder mismo que utilizan para su muy personal provecho, pero nunca para beneficiar al pueblo que supuestamente quieren servir, nos deja sin ánimo de poder expresar algo distinto a lo que hoy expresamos, nuevamente disculpe usted, esperemos que para el próximo espacio hayamos podido digerir esta realidad que es, aunque nos neguemos ha aceptar, nuestra realidad, por lo pronto recuerde que nuestros correos electrónicos están a su disposición para recibir sus sugerencias:



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