México, Jueces en venta
Con billetes existe la Ley
José Luis Loyo Ochoa
Marzo 17/06


Veracruz, Ver. Mx. Estamos en México, aquí, cualquier cosa es posible siempre y cuando le pongamos un buen fajo de billetes, aplicar la ley de esa manera es algo tan común que no extraña a nadie la forma en que se da, cualquier juez, en cualquier Estado puede hacer de el ciudadano más cumplido, un súper delincuente, y si al juez se le asocian agentes de los ministerios públicos igual de venales, la mancuerna se forma indestructible, con lo que ese ciudadano habrá de quedar convertido en un émulo, mínimo de Sadan Husein o Hitler.

¿Qué puedan exhibirlos?, no importa, con removerlos de la localidad en donde cometieron su felonía todo queda de nueva cuenta listo para que el que venga pueda hacer más de la Ley como le venga en gana, igual a como manejan a los celadores y vistas aduaneros, los que cuando existen alguna queja en contra de ellos inmediatamente son reubicados, y de esa manera eluden cualquier castigo, incluso así es como eluden la acción de una justicia a favor del quejoso, amén de que si el quejoso tiene necesidad de seguir transitando por esos paso aduanales, no se salva de las represalias que los compañeros de quienes hayan causado tomen en contra de él. Así es como se juega con las leyes en éste México.

Nuestro espacio de hoy lo dedicamos a la acción de una justicia que, lamentablemente no deja duda alguna en cuanto a una legalidad en el desempeño de quienes tienen a su muy indigno encargo la impartición de la misma, de jueces que se venden al mejor postor cual si fueran verduleras en mercados comunitarios, personas que no conocen ni lo que pueda ser una ética y menos aún lo que pueda significar la palabra “moral”. La acción de éste su espacio se desarrolla en la ciudad de Matamoros, del Estado de Tamaulipas, desde donde se desplazan unos sujetos que supuestamente se desempeñan como agentes ministeriales para, mostrando a las autoridades de éste de Veracruz un exhorto, les ayuden a detener a dos empresarios veracruzanos para acto seguido trasladarlos hasta esa fronteriza ciudad.

Hasta aquí podríamos decir que la cosa no tiene vuelta de hoja, sin embargo, todo se hace fincado en una demanda fuera de orden legal y jurídico, sin los sustentos legales de quien demanda, tal y como queda demostrado en los documentos que hoy, los agraviados han presentado a los medios de comunicación. Una causa penal que, según el juez en cuestión e la número 338/2005, por un delito de fraude cometido en contra de la empresa que dice ser “Saenz Jewerly Shop Onc, representada por una señora de nombre Martha Alicia Hernández Villareal, quien a su vez es representante según poder notarial de otra dama de nombre Silvia Margarita Saenz, sustentado con unas facturas supuestamente firmadas por los denunciados, las que según esos documentos amparan la cantidad de un millón ochocientos cincuenta mil dólares, es en lo se basa el citado juez para dictar la orden de aprensión en contra de Paúl Daniel Pimentel Spínola y Guillermo Alfredo Spínola, así, sin verificación alguna sobre las firmas que aparecen en los documentos que supuestamente son de puño y letra de los inculpados, el señor juez dicta la orden de aprensión.

Pero si si en si el acto ya reviste lo más sucio que pueda manejarse en la impartición de lo que pueda llamarse Ley, Derecho y sobre todo, legalidad, lo peor viene cuando los ahora reos del penal de la ciudad Matamoros, para poder defenderse del acto de injusticia que se comete en contra de ellos solicitan al mismo Juez les dicte la fianza correspondiente en la intención de poder salir para poderse defender conforme a derecho, y la corrupción del sujeto es mayúscula al exigirles la misma cantidad motivo de la demanda, pero a cada uno de los dos inculpados, viéndose en la necesidad los abogados de los señores Spíndola a ir ante un Juez Federal para que pudiera proceder la fianza correspondiente.

Ya una ves fuera del penal, los señores Spíndola han podido comprobar con documentos y certificaciones de los mismos que, la persona que les demandó actuaron fuera de toda Ley y sin presentar documentación fidedigna que probara la veracidad de su acusación, incluso la presentación de las facturas motivo de la citada demanda se ha demostrado que todas las firmas que ahí aparecen no pertenecen a los demandados, aún si la necesidad de que se presenten ante un experto calígrafo, sin embargo, el juez en cuestión sigue en el juego absorbido por el billete que seguramente le fue ofrecido por la parte acusadora.

Lo curioso de éste asunto es que la señora Silvia Margarita Saenz es una persona que vive en el otro lado allende el Río Bravo, quien al parecer tiene las dos nacionalidades, que ese negocio de joyas que en su escrito de la demanda dice tener en México no existe ni tienen antecedentes de ella o sus negocios en ningún aparato del buró de Hacienda de México. Y así las cosas uno se pregunta, ¿ En que bases se documentó el juez de Matamoros?, Por donde le busquemos no encontramos legalidad en toda esta acción, y si hoy ocupamos su espacio con éste asunto es por que, con acciones como las que hace éste Juez mexicano en contra de sus paisanos, motivado por unos billetes verdes, pero que afortunadamente para esos paisanos, el contar con el poder económico les valió poder salir del embrollo aún y cuando ahora tengan que pelear porque les sean resarcidos todo el dinero gastado y los daños morales que el hecho en si les ocasiona, ¿Qué podría hacer un pobre mortal?.
Si acciones como ésta nos sucediera a pobres tundeteclas como quien les mal escribe, con toda seguridad que tendríamos que pasar el resto de nuestros días en una celda, y gracias a personas que en México están supuestamente para impartir la justicia. A nuestro buenos amigos de la bella Ciudad de Chicago le enviamos el mensaje, OJO, MUCHO OJO, cuando en aras de querer hacer un negocio se trasladen a éste México nuestro que también debe de ser suyo, pero que por la distancia quizá ya olvidaron como se aplica la LEY, tengan el buen cuidado de fijarse con quien tratan de de hacer negocio, no vayan ha encontrarse en su camino con algún Juez que se pariente del de la ciudad de Matamoros, o en el peor de los casos ton el mismo de marras. Y ya para terminar les contaremos un chascarrillo que fue dado por los años del Gobierno de López Portillo, un Noviembre de 1981, estando en el hotel Costa Verde del Puerto de Veracruz todo el estado Mayor Presidencial con motivo de una visita del entonces primer ejecutivo consumiendo sus comidas, llegó al lugar un político de esos que hacen historia, mandó a la mesa de los comensales TRES botellas de Coñag al parecer Génesis, siendo recibidas las bebidas con gusto por el Estado Mayor, pero luego de haberlas visto y no abierto, las botellas les fueron retiradas por el mismo mesero con el argumento de que, quien se las envió se las llevaba a otro festejo, son las pequeñas anécdotas de políticos que si saben hacer historia, eso lo vimos: por si acaso recuerde nuestros correos que están para servirle: loyocruceropolitico@yahoo.com.mx y loyocrucero@hotmail.com