Escuelas no dan educación

Crucero Político
José Luis Loyo Ochoa
Octubre 21/05


Escuelas no dan educación
Civismo ausente en sociedad




Veracruz, Ver. Esperamos, antes que nada, no aburrirles con el espacio de hoy que dista en mucho de expresar política, pero el andar sin vehículo nos hace ir por estas junglas del asfalto y cemento como cualquier ciudadano, sufriendo al por igual todos los atropellos propios que sufren los desamparados por la diosa fortuna, volviendo las más de las veces a casa con el rictus propio de esa gran frustración que produce el comprobar la ignorancia de nuestro pueblo.

El hablar de ignorancia no es en modo alguno referirse a quienes no tienen los estudios universitarios que podrían amparar una cultura más amplia.

Desgraciadamente estudios y educación no siempre van de la mano, así como un título universitario no es sinónimo de educación, cuantas vemos a muy altos personajes de esta sociedad nuestra que enarbolan desde títulos, maestrías y hasta doctorados comportándose peor que cualquier patán, y cuantas veces no vemos gente de los más humilde con una educación que ya quisiéramos verla en nosotros mismos y en nuestos hijos. Sin embargo, los tiempos cambian y en los actuales no ha sido en modo alguno para mejorar, sino, como diría Don Luis Echeverría, todo lo contrario, y fue precisamente él quien, con su reforma educativa quito de nuestra instrucción primaria la materia de civismo, dando píe a la decadente educación que al día de hoy tanta falta nos hace a toda la ciudadanía y tan lejos nos viene quedando.

¿Sabe usted subirse a autobús urbano?, ¡claro que no!, cuando usted se sube a uno de estos vehículos, las más de las veces saca el monedero o cartera con el carro ya andando, y con todas seguridad exhibe un billete que, si bien le va al chofer es de a veinte pesos, hemos visto personas sacar luego de haberse subido billetes de cien pesos, lo ideal es que, cuando sube a un vehículo ya le llevemos al conductor el costo del pasaje en moneda fraccionada, es decir, con el costo exacto del pasaje, de esa manera ayudamos a no obstruir el paso de el vehículo que venga detrás del que nos subimos, amén de que, en la realidad el hacerlo así es nuestra obligación como pasajeros.

¿Si esta sentado y sube una dama o señor de edad avanzada le da su lugar?, apostamos a que no, y es lago que vemos cotidianamente, ese pequeño detalle de urbanismo y educación nos lo enseñaron nuestros padres, abuelos y esos muy buenos maestros que tuvimos la fortuna de tener en nuestras escuelas de primaria, era algo bonito el ceder su lugar a una dama, fuera embarazada, de edad mayor o simplemente joven, y ni que decir si se trataba de un señor que pintara canas, eso, señores míos, se conocía como educación.

Claro que hay que aclarar que en los tiempos que toda la ciudadanía poseía la ya perdida educación, ésta, la educación, era en todos los niveles.
Un chofer, de autobús urbano o de taxi era reconocido como un auténtico señor que representaba a la sociedad, se podía confiar en ellos al igual que en los de la policía, estas personas que, aunque ellos en la actualidad no lo sepan, forma cada uno parte del grupo de servidores públicos, su labor, su trabajo, es tanto o más digno que el de cualquier profesionista, lamentablemente las nuevas olas de éstos señores han denigrado su oficio al grado de hacerse hasta repulsivos para la sociedad en su conjunto, aunque no todos entran en esa canasta ya tan corrompida, pero, al día de hoy son los menos.

No crea usted amable lector que hablamos de la prehistoria, hace apenas unos cuantos lustros era el común denominador en nuestra sociedad.

Aquí en nuestro querido puerto de Veracruz, la Avenida Independencia fue todo el centro comercial de ese tiempo, la mayor parte de estos comercios eran del grupo de extranjeros ya nacionalizados mexicanos, la mayoría eran judíos y un poco de españoles, todos ellos hacían la labor de limpieza de sus banquetas a la seis de la mañana, ¿ahora?, a las nueve y a las diez de la mañana se ponen a tirar agua al por mayor sin dejar pasar al transeúnte y sin importar mojarlo y menos aún pedirle disculpa, es más, si usted se para molesto corre el riesgo hasta de ser insultado o retado a golpes por el propietario o empleado que este lavando su banqueta a esa hora.

Los tiempos cambian, es cierto, pero lo que no debería de cambiar son esas muy buenas costumbres que nos heredaron nuestros padres y abuelos. Esos bellos tiempos en donde la EDUCACION se hacía patente y presente en toda nuestra sociedad, sin distingos de estudios ni de trabajos, donde el humilde de la cuadra podía ser trabajador del muelle, albañil o carpintero, y el vecino podía ser el abogado o el doctor que atendía a su familia, o el rico empresario, pero en todos y cada uno existía eso que hoy, en las mejores universidades de éste País ya no se enseña, y que es la EDUCACION. Quienes conducen vehículos, sean particulares o de servicio público les vemos invadir la marimba peatonal y mirar en forma hasta insultante a quien se atreva ha verle marcándole su falta.

Esperamos no aburrirles mucho con éste espacio, pero en verdad que teníamos la inquietud de expresarlo desde hace mucho tiempo, ojalá nos sirva para reflexionar y en un poco volvamos ha enseñar a nuestros hijos esos valores hoy perdidos, recuerde que nuestros correos están para tratar de servirles:
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