Grafiteros son mafias
Volantes ensucian

José Luís Loyo Ochoa
Septiembre 22/08



Veracruz, Ver. MX. Existen muchas formas de mafias, ahora que está de moda hablar y exponer del modo de vida de nuestro pueblo, no debemos de dejar de reconocer que por doquier se puede ver como dañan nuestro patrimonio gente sin escrúpulos que su forma de divertirse es causando el mal a los demás, sin el asomo de respeto por quienes somos parte de una sociedad que viene en pendiente, es decir, en plena decadencia.

Se hace más que necesario el que nuestros legisladores, tanto los locales como federales se pongan en verdad h trabajar para velar por el bienestar de un pueblo al que prometen las perlas de la vida cuando van buscando ese voto que les lleva a los peldaños de aquel status de vida que está por encima del pueblo mismo, lastimosamente, cuando ya se han aposentado con los cargos públicos se olvidan que también son pueblo, que son parte de esa sociedad a la juraron proteger en sus vidas y en sus bienes, ahora, ya investidos cual tribunos no se acuerdan que tienen familias que forman parte de esa sociedad a la que se olvidan servir haciendo honor a una palabra empeñada en las puertas de cada ciudadano.

Con sacrificios la ciudadanía trata de conservar sus bienes de la mejor forma posible, va usted gastando los pocos pesos que le deja el gobierno en la compra de los insumos para ir arreglando la facha de sus casas, muchas de las veces usted mismo hace el trabajo con la finalidad de ahorrarse algunos pesos, se asolea o desvela pintando su inmueble o paga para que le hagan el trabajo, sume los gastos de la compra de pintura, utensilios y mano de obra, terminado el trabajo admira y se regocija la nueva facha de la casa de los suyos, duerme con la satisfacción de ser un ciudadano cuidados de su entorno y, porque no, del orgullo de poder presumir de una mejor forma de vida para su familia, hasta aquí vamos puede decirse que bien, sin embargo, llega el nuevo día, sale al pórtico de su hogar para admirar orgullos la fachada de su casa y, triste decepción, aquello que tanto esfuerzo les costó, tanto en billetes como en físico, a quedado vilmente ultrajado por dementes que a manera de justificarse se quieren llamar artistas callejeros, cuando en realidad solamente son vándalos insensatos que atentan contra la propiedad privada.

¿Cómo llamar artista al que destruye su patrimonio?, y las más de las veces sus burradas son pinturas obscenas que atentan en contra del ciudadano, no se vale que tipos carentes del más elemental principio de civismo dañen lo que debe de haber costado esfuerzos y sacrificios construir sin el menor asomo de respeto, jovenzuelos que ya van pintándose ellos mismos como delincuentes potenciales, juventud que, creciendo habrán de pasar a ser parte de la población penitenciaria de cualquier CERESO municipal, por regla éstas personas solamente van formándose como potenciales delincuentes, esos principios son la excusa de su inadaptación a la sociedad, misma que es producto del nulo entenderse y comprenderse con sus respectivas familias, las que también por regla general forman los números de familias de familias desintegradas, muchas veces por padres viciosos que no les importa la integración de su núcleo familiar.

Si esos que ahora son tribunos del pueblo se dedican en verdad ha cumplir con acciones tendientes al bienestar ciudadano, podrá frenarse ese vandalismo creciente.
GRAFÓLOGO, según nuestra lengua española, significa especialista en grafología, y la grafología es el estudio de la personalidad de un individuo a través del examen de lo que es su escritura. ¿Qué caramba tiene que ver esto con lo que estamos exponiendo?.

Todo, sencillamente es la solución al problema que hoy aqueja a la sociedad en pleno, el grafólogo puede detectar con el estudio de las pintas que dejan los individuos a quienes sean los causantes del mal que nos ocupa, instrumentando programas donde la policía se ocupe de sus áreas en forma responsable, logrando la detención de aquellos vándalos del barrio que tengan a su responsabilidad, para lo cual, una ves legislado, la administración de los municipios instrumenten una forma de recompensa para cada guardián del orden que logre la detención de cada grafitero, mismo que será sometido a estudios para lograr detectar cuales son sus preferencias pictóricas, ello permitirá detectar cuando aparezca a la luz cualquier fachada pintarrajeada, logrando saber quien es el responsable.

Por regla general todos los grafiteros tienen familias, así que, detenido éste se le finca la responsabilidad a los padres obligando a la reparación del daño, una de las formas sería que, el causante sea obligado para hacer el trabajo de reparación previa compra de todos los insumos; pintura, brochas y lo que se requiera, sus padres habrán de pagar una multa que permitirá al municipio brindar al elemento policíaco la recompensa ofrecida, pagar los honorarios del grafólogo el cual no forzosamente debe de quedar en la plantilla del ayuntamiento en cuestión, ello para evitar argumentar su incapacidad para emplear más gente al servicio municipal, siendo su trabajo por medio de honorarios la erogación sale de la misma multa que se cobre a los padres del infractor, y cuando dicho infractor no le asista familia, el trabajo de la reparación del daño deberá de hacerlo en forma comunal, es decir, amén del que él haya causado habrá de servir en otros quehaceres propios a las restauración del buen mantenimiento de la ciudad.

Como podemos apreciar, la solución puede parecer engorrosa, pero si se pregunta a esos que han sido afectados por ese tipo de vandalismo su opinión, tenga usted la seguridad y confianza que habrán de aceptarla como buena.

Escuelas que recién han restaurado, no bien pasan dos o tres días cuando las vemos cual burla de la ignorancia, una burla que solamente la hacen quienes carecen del elemental vestigio cívico, pero que, ignorantes o no el delito es cometido hacia toda la sociedad en su conjunto, y no se vale que, amén de venir soportando delincuentes criminales todavía tengamos que soportar a quienes destrocen nuestros patrimonios. Si les enseñaron a que deben de respetar los templos religiosos, ¿Por qué no enseñarles ha respetar los templos del saber, del conocimiento, de la enseñanza?, cierto que en su mayoría son ignorantes y discapacitados cerebrales, pero el pueblo en su conjunto no tiene la culpa de los vicios y faltas de sus padres, por lo tanto no debe pagar el grueso de la sociedad por ello.
Esperemos que éste espacio llegue a los ojos de algún legislador que se precie de serio y sobre todo de responsable, que se pongan en verdad ha velar por el pueblo que les puso en donde muchos de ellos, con toda seguridad, no deben de estar, y muchos ni siquiera saben para que están, y mientras quedamos a dicha espera, le seguimos sirviendo en los correos: loyocruceropolitico@yahoo.com.mx y loyocrucero@hotmail.com