¿Delincuencia juvenil?
También fuimos jóvenes

Por José Luís Loyo Ochoa



LAS LEYES EQUIVOCAS Y LA FALLIDA MEMORIA DE LOS ADULTOS AYUDAN A FORMAR JOVENES
SUMIDOS EN LA DELINCUENCIA.  J. L. L. O. 08/04/11



Veracruz, Ver. MX. Para empezar, el hogar, la casa familiar es, sin lugar a dudas, la cuna donde
el futuro de todo joven, cuando en esa cuna solamente se observan problemas el infante los
registra en tierna memoria, si vive en un hogar violente, con padres drogadictos, ladrones y en
con delincuentes, para ese infante habrá de ser normal ese tipo de relaciones, entre ellos verá
crecer su niñez y adolescencia, una vez algo crecido su camino será igual al ejemplo recibido.

No disculpamos en modo alguno a los delincuentes, sencillamente exponemos situaciones que
conducen a lo que conocemos como conductas de vida en lo que hoy llamamos delincuencia
organizada, y con toda seguridad usted habrá de decir que también hay entre ellos gente con
buenas cunas, provenientes de padres adinerados, cierto, los hay, pero; ¿sabemos cuáles eran
las relaciones internas de los padres de esos hijos?, una cosa es la apariencia que dan ante la
sociedad y otra la que hacen en su vida marital, exponiendo a los hijos a escenas que no son
modo alguno un buen ejemplo a seguir.

Muchos son los casos que tenemos sabidos de personas con una solvencia económica buena y
que, merced a ella, tienen las mejores cartas de recomendación ante la sociedad en que viven,
pero, ¿estamos enterados de su vida al interior de sus hogares?, y claro que ni que decir de los
que, con todas las carencias del mundo viven drogándose, emborrachándose y delinquiendo
a vistas de sus hijos, incluso los hay que, beodos o drogados golpean a sus esposas e hijos y lo
peor, quienes violan a hijos o hijas en la impunidad de ese hogar mal avenido, que dando todo
eso en el secreto de sus paredes por el temor de la madre y también, de los mismos hijos.

No es un secreto ese tipo de vida y menos aún es privativo de las clases desprotegidas en lo
económico, repetimos, se da en todos los niveles de ésta sociedad actualmente deformada y
cada día más insensible a los dolores ajenos, incluso como vecinos callamos al escuchar llantos
lamentos de esas familias, optamos por la comodidad del silencio para no meternos en lo que
como excusa decimos; no nos importa, no es en nuestra casa.

Antes éramos menos, quizá por ello había más cercanía con los mismos vecinos y sobre todo
con los familiares, ahora somos muchos, quizá demasiados y las distancias han hecho que nos
alejemos hasta de nuestras familias, dando pie a que ese distanciamiento de paso a la soledad
que, buscando mitigarla, hace que los individuos busquen cercanía en quienes no deben y de
ahí empieza  a surgir lo que llamamos delincuentes.

Los mismos centros penitenciarios lejos de lograra reformar a los que delinquen les brinda una
oportunidad de aprender más sobre las artes de esa forma de vida de delincuente, saliendo de
esos centros penitenciarios más avezados que cuando fueron apresados. Nuestra vida va como
el planeta, girando sin detenerse, y al mismos tiempo, las formas de vida actuales han hecho
que nos volvamos insensibles, que no tengamos el contacto que debemos de tener con esos
hijos que solamente buscan nuestra compañía, y cuando vemos que han tomado caminos que
llamamos equivocados ya es tarde para poder volverlos a los que, socialmente creemos que es
el buen camino, pruebas de ello existen por miles, diariamente vemos en las páginas de todos
los medios ese tipo de casos, y la indolencia es nuestra respuesta.
Incluso los gobernantes dicen que, esos medios de comunicación magnificamos esas notas, no
se detienen a analizar que, si se sacan a la lzu pública es con el afán de que ellos, autoridades
que son, pongan la atención debida para que, junto con las familias se pueda del correctivo a nuestras equivocadas acciones de hoy.

Antes de irse el ex subscretario de seguridad pública Remigio Ortiz, sus oficiales de política nos
dieron la sorpresa del año, lograron la aprehensión de un grupito de delincuentes juveniles,
los cuales no solamente robaban a mujeres, también las golpeaban, sin embargo, abogados y f
funcionarios que rayan en la corrupción lograron ponerlos en libertad, aún y cuando ya pasan
pasan la mayoría de edad, pero con su sola palabra diciendo que eran menores fueron puestos en la calle, eso sucedió en el puerto de Veracruz. Hoy, esos mismos jovenzuelos andan
de nueva cuenta por el barrio, no tardan en volver a delinquir y ello, gracias a la venalidad que
impera entre quienes supuestamente imparten al justicia.

DE QUE sirve que los señores de la policía uniformada expongan su vidas y por ende la de sus
familiares sin siguen existiendo agentes del ministerio público y jueces corruptos?, pero lo que
es peor, para tapar su corrupción se disculpan aduciendo que en el centro penitenciario que existe en BANDERILLA ya no tienen cabida para más infractores menores, esa excusa es peor
que si admitieran su grado de corrupción.

Hoy, esos jovenzuelos se pasean frente a los domicilios de quienes les señalaron burlándose de ellos y mirándoles retadoramente, con la mirada de quien amenaza a quienes les señalaron.

Cuando se dieron los careos con esos jovenzuelos se pudo comprobar de que padres provenía cada uno de ellos, padres productos de la ignorancia rayada en la desvergüenza y desfachatez.

Y creo que por hoy hasta le paramos, agradeciendo a esos venales agentes ministeriales que se
dan a la tarea de tirar al caño de las cloacas la labor de los policías uniformados sin importarles que esos uniformes sean denigrados ante el pueblo por la creencia de que ellos son los que no
cumplen con su deber, sin saber que son los corruptos agentes del ministerio publico junto con
los también venales jueces que, no siendo todos, los que si hay denigran a todo el cuerpo.

Y por hoy aquí le paramos recordándoles que nuestro correos electrónicos están a sus órdenes