Familias mexicanas ayer
Respeto y amor, unidad

José Luís Loyo Ochoa
Abril 09/08



Veracruz, Ver. MX. La modernidad es algo que tiene que venir, aún y cuado la modernidad trae el deterioro y, en más medida, la desaparición de aquellos valores que existían como la base fundamental de aquella unión que fortalecía los lazos en todos los núcleos familiares y por ende se reflejaba en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Aquel respeto empezaba por eso que se sentía por nuestros padres, por los mayores, aunque esos mayores no pertenecieran a nuestra propia familia, era algo que nos inculcaban debía de darse a todo ciudadano, lógicamente ese respeto era mutuo, el pueblo en si nos respetaba y lo respetábamos, fue una época de vida que nos permitía vivir en armonía, aquellos que le faltaban el respeto a otros eran vistos reprobadamente por el resto del pueblo, situación que hacía caer en un sentimiento de vergüenza que hacía reflexionar a quienes cometían alguna falta y, esa reflexión hacia volver al camino de la armonía a todo aquel que se saliera de esa no escrita ley de respeto mutuo. Sencillito pero muy eficaz, dando como resultado que fuera menos la incidencia de delitos y situaciones que demeritaran el trato social.

En las escuelas primarias de aquel entonces existía una clase que se llamaba CIVISMO, esa que, a la llegada de un Luís Echeverría fue borrada de las enseñanzas escolares, empezando la caída de esos valores morales que tanto respeto nos daban entre los ciudadanos, desde los niños hasta los adultos y ni que decir de la ahora llamada gente de la tercera edad. Recuerdo que ésta espacio ya lo expusimos a su amable atención, quizá con otro tipo de entrada pero el mensaje es el mismo, mientras no volvamos al camino de los respetos mutuos habremos de seguir viviendo en una selva donde la violencia es la regla que rige toda acción.

En aquellos tiempos de nuestra infancia y adolescencia todos respetábamos a todos, tanto a los humildes como a los poderosos ricos que siempre han existido, era común el ver sentar a la misma mesa del café al empresario platicando con el bolero, el billetero o cualquiera de los más humildes ciudadanos, y la chiquillada respetaba a todos por igual, a nadie le faltaba al respeto los chiquillos de esos días.

Quizá la cercanía de cumplir un año más de vida, aumentando al almanaque personal años de lucha y, mirando los actores de éstos tiempos, donde un mozalbete insulta a una persona mayor sin el menor recato e incluso se llega hasta la agresión por parte de esos jóvenes que no conocen ni en diccionario la palabra respeto, acción que realizan en público son que una sola persona que mire la escena se meta en defensa del agredido anciano, es lo que nos hace evocar aquellos tiempos donde faltarle a alguien era tanto como pena capital, pero los años nos enseñan, contrario a los tiempos actuales, donde los mismos padres han educado fuera de toda regla a su hijos, haciendo de éstos las más de las veces unos delincuentes que sin no van ha parar a una cárcel es por la defensa en pesos $$ que hacen de ellos sus padres, para después lamentarse el no haber querido educarlos de mejor forma, incluso hemos leído hoy que hijos agraden a sus padres y violan a su misma madre bajo el influjo de las drogas.
Estamos a tiempo de rescatar algo de lo que hemos perdido, ello, para bienestar de nosotros mismos y, sobre todo, de nuestras futuras generaciones, lo que pase en el resto del mundo a nosotros debe de interesarnos, somos parte de el, pero si tratamos de volver a nuestros más que ganado un terreno tendríamos para sembrar la semilla. La aulas son para estudiar, pero la educación se imparte en el seno familiar, desde ahí es donde se empiezan ha impartir los calores cívicos que ayer fueron pilar de nuestra formación, cierto es que ayer esa educación nos la daban en gran medida los maestros, pero ya esos maestros son historia, los de ahora solamente buscan sus beneficios personales y todo lo demás les importa un cacahuate, por ello empecemos con la casa, en familia que es desde donde se debe empezar, quizá así esos maestros de ahora entren en un grado de vergüenza y comiencen ha crear en ellos mimos la conciencia que les hace falta actualmente.

No le seguimos aburriendo, y recuerde que nuestros correos están para tratar de servirle: loyocruceropolitico@yahoo.com.mx y loyocrucero@hotmail.com